Las reflexiones que contiene este artículo pretenden resultar útiles para acercar el emprendimiento al mundo de la discapacidad o especificidad intelectual y contribuir así a la mejora de la inclusión social.

Si hay algo que caracteriza al emprendimiento es la capacidad de romper moldes y de superar obstáculos. “No es en la abundancia donde el emprendimiento y la innovación florecen con mas fuerza sino ante las restricciones y dificultades. El libro nos sumerge en el lado más íntimo y verdadero que caracteriza a las personas y describe de manera clara y práctica las condiciones que les permiten realizar sus sueños”, escribe Carolina Tohá, exalcaldesa de Santiago de Chile en el prólogo de la edición latinoamericana de mi obra “Emprender o no emprender: Shakespeare, modelo de emprendimiento para toda la Humanidad” (Celya 2015)

¿Dónde radica el secreto para enfocar de manera útil y adecuada el emprendimiento y el mundo de la especificidad, aparentemente tan lejanos?.

Parto de la base de que todos llevamos un pequeño emprendedor dentro. Y esto es aplicable a todas las personas, sin distinción, sea cual sea su capacidad. Partiendo de la base de que emprender es toda acción que persigue un objetivo que exige un esfuerzo y en la que se asume un riesgo, podríamos pensar que desde diariamente estamos poniendo en marcha pequeños emprendimientos cotidianos. Insisto, sin distinción. Se parte así desde una concepción inclusiva del emprendimiento.

Así, el hecho de ir a trabajar, organizar unas vacaciones o una fiesta de cumpleaños en casa, o incluso formar una familia, responde a los parámetros de la definición de emprendimiento. Por ello no es descabellado afirmar que todos somos emprendedores. La cuestión está en saber identificar cómo de desarrollado está este emprendedor que llevamos dentro.

En definitiva, el emprendimiento es una actitud ante la vida.  El LIBRO VERDE ESPÍRITU EMPRESARIAL 2003, define el emprendimiento como una actitud en la que se refleja la motivación y la capacidad del individuo.

Y es una actitud que tiene que ver con ser personas creativas, innovadoras, proactivas, abiertas al cambio y a la evolución, ambiciosas, exigentes, personas que destilan autoridad, que pasan por la vida aportando cosas, haciendo el bien e intentando hacer la vida más agradable a los demás, personas alegres, con ilusión, motivadas, que ponen sus talentos a trabajar. Personas que no se rinden, con capacidad para superar dificultades. Personas con valores y responsabilidad.

Esto es ser emprendedor. Y para ser así ni siquiera hace falta tener una empresa.

Si comprendiéramos esto nos sería mucho más fácil desenvolvernos, después, en un tipo de emprendimiento específico como es el emprendimiento empresarial. Si pensamos bien, los esquemas son trasladables. Que nadie piense tener éxito, al menos legítimo, como emprendedor, si en su vida cotidiana está instalada en la continua queja, la pereza, la antipatía, el egoísmo o la mala educación. Por esta razón, como decía antes, es urgente que los valores emprendedores deban enseñarse desde temprana edad.

Abordar el Emprendimiento es muy positivo para todos los que quieran convertir su vida en un gran proyecto emprendedor. En definitiva, a todos los que quieran aceptar el reto de llevar a cabo sus sueños. Y esta aspiración debe ser y es absolutamente universal y no excluyente. Y es en este punto en el que conecta con la impagable labor de trabajar en la inclusión social.

Desde esta concepción y con este lenguaje, que es el adecuado, no es tan descabellado hablar de emprendimiento para los colectivos para los que trabajan entidades como CECAP.

El desarrollo de capacidades como la creatividad, la apertura al cambio, la pasión, el riesgo, la confianza, la superación, la comunicación o la negociación, como rasgos que definen a un perfil emprendedor, serán el camino para que estos colectivos puedan aterrizar en un campo hasta ahora inhóspito. La tarea no está exenta de dificultades, pero entiendo que, acompañando y adaptando su itinerario, es el verdadero reto de futuro de la inclusión profesional para el mundo de la discapacidad intelectual.

Así lo ha puesto de manifiesto el Título Propio, pionero en España, que la UCLM viene organizando en este curso 2016-2107 y en el que tengo el privilegio de participar como docente. Los alumnos han comprendido y desarrollado capacidades que les permitan acercarse a un mundo que para muchos todavía está vetado. Sigamos rompiendo moldes, elemento inherente al espíritu emprendedor, para que en un futuro no muy lejano veamos los frutos.

Fernando Lallana Moreno
Consultor Management & Research
www.management-r.com
Co-fundador de Sorbos de Emprendimiento
https://sorbosdeemprendimiento.wordpress.com

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