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Nos guste o no, todos hemos pasado por momentos duros y obstáculos que se nos han interpuesto en nuestro camino. Es una realidad que da igual nuestra ideología, creencias, cultura, sexo o cualquier otra clasificación a la que estamos acostumbrados a encasillarnos, en que todos los seres humanos de este planeta las hemos pasado, estamos pasando o pasaremos por ellas.

Sin ir más lejos, es un hecho tan demostrable que el prestigioso psicólogo Rafael Santandreu expone en su libro: El Arte de no Amargarse la Vida, un reciente estudio que ha demostrado que pasaremos por veinte mil adversidades a lo largo de nuestra vida. ¡Parecen muchísimas!, ¿no?, estas pueden ir desde una discusión con tu pareja, una multa, pillar un atasco, recibir una mala calificación y miles de supuestos sin fin, tantos como puede imaginar la mente humana.

Por tanto, ya que es un hecho tan inevitable cuanto más familiarizados estemos con estas, mejor afrontaremos y disfrutaremos todo el abanico de posibilidades que la vida nos brinda. Ahora bien, ¿realmente sabemos enfrentarlas o mejor dicho entenderlas?

Solo con que penséis en vuestro entorno cercano, podéis hacer la prueba de que conoceréis personas en el que ya sea dicho por los demás o por ellas mismas parece que están gafadas y que todo lo malo les ocurre a ellas, como si de una maldición se tratase y lo que intentan realizar fracasan, y sin embargo luego tenemos a otra clase de gente que todo les va viento en popa y no tienen nunca ningún problema aparente, cuando a priori se enfrentan al mismo entorno. Seguro que conoces a gente de ambos bandos, por así catalogarlo, y por consiguiente nos podemos preguntar, ¿Hay personas que sufren más adversidades que otras por alguna razón?

Para empezar a intentar responder a esta difícil cuestión quiero contaros la historia de un hombre que descubrí (a través de Santandreu) y profundicé en su vida hace tiempo, este es el psiquiatra Alfred Adler, cofundador de la sociedad psicoanalítica de Viena, con el famoso Sigmund Freud.

Adler trabajo como médico con niños que sufrían algún tipo de impedimento físico como podía ser una sordera, ceguera, cojera y se dio cuenta de que dentro de ellos, había niños que se deprimían y cogían complejo al no poder desarrollar las actividades habituales que sus compañeros que no sufrían por así decirlo ninguna “discapacidad”. No obstante, había otros niños que en vez de lamentarse desarrollaban una supercapacidad, que si no hubiese sido por tener a priori esa “adversidad” de ninguna de las otras maneras hubieran desarrollado. Asi el que era cojo se volvía un genio al ajedrez como no podía jugar al futbol y el que sufría de sordera se las arreglaba bien leyendo los labios de sus compañeros y se convertía en un lector de labios increíble. Estos niños se veían a si mismos y por los demás, como otro más del grupo y ni mucho menos como un impedido.

Cuando encontré esta historia aquí hallé la clave, el éxito de las personas no está en que tengan menos adversidades, sino ¡lo que hacen con ellas!.

Te invito a que eches la vista atrás y que pienses en todos los problemas relevantes que fueron importantes para ti y marcaron un antes y un después en tu vida. Aunque en el momento lo pudieses pasar mal, con el paso del tiempo cuando sacamos un aprendizaje de ello nos volvemos mejores personas, más capaces y más fuertes, hasta tal punto de agradecerle a esa adversidad que apareciese en nuestras vidas por hacernos las personas que somos hoy en día.

Ya lo decía uno de los personajes históricos que ayudaron a cambiar el rumbo de la humanidad como fue Isaac Newton en las valiosas leyes que nos dejó: “Si se desea cambiar la posición de un cuerpo en reposo es necesario empujarlo o levantarlo, es decir, ejercer una acción sobre él”.

Siguiendo con esta comparación, pensar en cualquier personaje de la historia que admiréis, y preguntaros que hubiese sido de él/ella sin valor ni perseverancia ante sus problemáticas ¡ni siquiera lo conoceríais! Para empezar, la vida sería muy aburrida sin ellas y por otro lado las mejores historias son cuando el prota de la película esta en lo más hondo y se recupera asombrosamente, las historias de una vida lineal y en el que no pasa nada interesante no las hacen porque no venden ¿no creéis?

Por tanto, a partir de ahora cada vez que tengáis una adversidad no os lamentéis ni entréis a quejas absurdas, sino más bien estaros fascinados por la gran oportunidad que os puede suponer y la persona reforzada que saldrá de ahí, como la actitud que tenían los mejores guerreros de la antigüedad que buscaban tierra por tierra los contrincantes más fuertes para pelear con el fin de mejorar y divertirse, los adversarios fáciles no les suponían ningún reto para ellos. Asique haciendo honor al título “abracemos la adversidad” cada vez que esta aparezca en nuestra vida, ya que como hemos visto será nuestra compañera de viaje fiel hasta el fin de nuestros días.

Mariano Nieto Romero, Especialista en Recursos Humanos

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